Titular macro de la semana

La economía estadounidense sigue emitiendo señales de expansión, pero con una grieta cada vez más visible: la inflación vuelve a acelerar. El IPC repunta al 3,7% interanual y el PCE, la medida preferida de la Reserva Federal, también se sitúa en el 3,7%, ambos al alza. El empleo aguanta, el crédito fluye y la actividad industrial y el consumo crecen, pero la confianza del consumidor está hundida en niveles que históricamente asocian a recesión. En conjunto, un cuadro sólido con un frente inflacionista reabierto.

Indicadores de recesión

Ninguno de los indicadores clásicos que suelen anticipar recesiones está activado hoy: cero de ocho. La curva 10 años–3 meses mantiene una pendiente positiva de 92 pb, la regla de Sahm marca apenas 0,07 pp (muy por debajo del umbral de 0,50), las peticiones de desempleo caen un 8% interanual, el crédito a empresas se expande al 8,0% y las condiciones financieras están holgadas. La morosidad hipotecaria sube, pero de forma contenida (+0,12 pp en un año), sin alcanzar el nivel de alarma. En términos históricos, el conjunto de señales de anticipación permanece apagado.

Inflación

Es el punto débil del cuadro. En Estados Unidos el IPC se sitúa en el 3,7% interanual, acelerando +0,4 pp en tres meses desde el 3,3% de referencia. El PCE acompaña en el 3,7%, con un avance más suave de +0,1 pp en el mismo periodo. La dirección es inequívocamente al alza. La zona euro ofrece la imagen contraria: el HICP se modera al 2,9% interanual, frenando −0,1 pp en tres meses y ya cerca del objetivo del BCE. La divergencia entre ambos bloques es notable.

Empleo

El mercado laboral estadounidense se mantiene firme aunque con un ritmo de creación de empleo más pausado: las nóminas sumaron 57.000 puestos en el mes y la tasa de paro está en el 4,2%, incluso una décima por debajo de hace tres meses. La regla de Sahm registra un diferencial de solo 0,07 pp, sin señal de deterioro, con un paro medio a tres meses del 4,3%. Las peticiones semanales de desempleo, en 203.000 de media a cuatro semanas, caen un 8% frente al año pasado. El empleo confirma la solidez del ciclo.

Crédito e impagos

El crédito circula con normalidad. Los préstamos a empresas crecen un 8,0% interanual y el crédito al consumo un 2,1%. Las morosidades ofrecen una imagen mixta pero contenida: la hipotecaria sube al 1,89% (+0,12 pp en un año) y la empresarial al 1,34% (+0,05 pp), mientras que la de tarjetas baja al 2,92% (−0,14 pp). Las condiciones financieras, medidas por el índice NFCI en −0,55, están holgadas y por debajo de su media histórica, lo que facilita el acceso a la financiación.

Economía real

La actividad muestra buen tono con una excepción destacable. La producción industrial crece un 1,1% interanual y las ventas minoristas avanzan con fuerza, un 6,7% interanual. En la vivienda, la señal es dispar: los permisos caen un 1,8% interanual mientras las viviendas iniciadas suben un 3,5%, en un contexto de hipoteca a 30 años en el 6,66% (−0,06 pp en un año). Las encuestas fabriles, indicadores adelantados, apuntan a expansión clara: Empire State en +15,6 (con mejora de +4,6 en tres meses) y Philadelphia Fed en +41,4. El contrapunto es la confianza del consumidor, en 49,5 y con una caída de 11,2 puntos en un año, un nivel que suele asociarse a terreno recesivo.

Tipos

Estabilidad en ambos lados del Atlántico. La Reserva Federal mantiene los fondos federales en el 3,63%, sin cambios en el último mes y prácticamente planos en tres meses. El BCE deja su tipo de depósito en el 2,25%, también sin movimiento en el último mes, tras haberlo subido +0,25 pp en el trimestre. La política monetaria está en pausa a la espera de más datos.

Liquidez

La liquidez neta del sistema estadounidense se sitúa en 5.825 mM$, con un ligero retroceso del 0,3% en las últimas cuatro semanas pero todavía un 1,9% por encima del nivel de hace trece. El balance de la Reserva Federal, en 6.738 mM$, está en fase de expansión (+0,6% en trece semanas y +1,4% interanual), lo que indica que el drenaje del endurecimiento cuantitativo ha dado paso a una postura más acomodaticia. El Reverse Repo está prácticamente agotado, en 2,2 mM$, de modo que ese colchón ya no absorbe tensiones. La cuenta del Tesoro (TGA) ha subido a 911 mM$, drenando 31 mM$ en cuatro semanas, un factor que resta liquidez. La M2 crece un 5,5% interanual hasta 23.155 mM$. Fuera de Estados Unidos, los balances se contraen: el BCE cae un 2,9% interanual y el Banco de Japón un 10,9%. El balance neto es de una liquidez estable con sesgo ligeramente contractivo a corto plazo, un contexto en general benigno para los activos de riesgo mientras el balance de la Fed siga creciendo.

Rotación sectorial

Los sectores defensivos quedan claramente rezagados frente al mercado: acumulan un peor comportamiento de 14,4 pp en tres meses y de 4,7 pp en el último mes (con datos hasta el 29 de mayo, por lo que la señal llega con retraso). La aguja diaria Dow/Nasdaq, más actual, muestra al Dow superando al Nasdaq en 3,7 pp en tres meses y 3,0 pp en el último. La lectura combinada apunta a un apetito por el riesgo elevado, con los inversores favoreciendo los segmentos más cíclicos.

Lectura de fondo

El conjunto de datos describe una economía en expansión: el empleo resiste, el crédito fluye, la actividad crece, las condiciones financieras son holgadas y ninguno de los indicadores clásicos que anticipan recesiones está encendido. La rotación sectorial y la liquidez confirman ese apetito por el riesgo. Los dos matices son claros y conviene no perderlos de vista: la inflación estadounidense ha vuelto a acelerar hacia el 3,7% tanto en IPC como en PCE, y la confianza del consumidor permanece en niveles muy deprimidos pese a la fortaleza del gasto real. Es un cuadro de expansión con un frente de precios reabierto, no de enfriamiento inminente.